miércoles, 30 de marzo de 2011

Invitación.


O Favor de dar click en el siguiente enlace (tarda algo en cargar)


 Fe de Erratas: La fecha de cierre de la convocatoria es el 6 de mayo de 2011. 
Video Producido y editado por Oscar Jussef Reyes Avendaño.
Near's theme - Death Note
Exogenesis Symphony part 3. The Resistance - MUSE
No soy propietario de los contenidos musicales presentados y son utilizados sin fin de lucro.
Las imagenes y simbolos pertenecen a sus respectivos dueños.

jueves, 17 de marzo de 2011

Lugar común #4

Por J. Reyes


Ella gemía lujuriosa mientras el embestía su cadera contra la de ella. El sudor, el aroma de ambos se mezclaba junto con sus movimientos, eran uno y dos a la vez. 

Aceleraron el ritmo y el placer que recorría el cuerpo de ella finalmente brotó a través de sus gritos: 

-       ¡Dios! ¡Oh Dios! ¡Qué delicia! ¡Qué rico! ¡Siento… Siento que se me va el alma…! ¡Dios! ¡Me vengo! ¡Dios!

Él se detuvo súbitamente retrasando su clímax momentáneamente y sin salir de ella acercó su rostro a su delicado cuello, pasó lentamente su lengua por el y respirando pesadamente en su oído le dijo:

-       Amor… Ya te dije que no hablemos de trabajo en nuestro tiempo libre… ¿Entendido Teresita?

Y excitada por la manera en que la llamó, besó sus labios y le respondió
-       Si padre Anselmo… Perdón… ¡Papi!  - Añadió ella con una alegre carcajada que retumbó en el vacio atrio de la iglesia del pueblo de San Joaquín.

martes, 15 de marzo de 2011

La espalda

Por J. Reyes


¿Qué quiere que le diga? – Dijo la enojada mujer al hombre que vigilaba atentamente cada uno de sus movimientos. Y haciendo aspavientos agregó  - Ya me tenia harta con su vicio de que se largara y que me dejara con la palabra en la boca.

La mujer hizo su cabello hacia atrás de manera ansiosa y  continuó más calmada: - No entiendo, no entiendo porque tuvo que pasar esto…! Antes no era así, era lindo, detallista, lo celoso… Bueno, eso siempre lo tuvo… - Súbitamente ella se exaltó y las arrugas acumuladas a la largo de sus 42 años de vida se acentuaron en su rostro moreno - ¡Pero después de la boda se volvió un animal…!  Me celaba a cada rato, se iba de briago con sus amigos, le aventaba el calzón a mis amigas…¡Y se quiso “mamasear” a mi hermana en mi propia casa! – El hombre se sobresalto al ver la reacción de la mujer, pero ocultó su sorpresa dirigiendo su vista a un papel que tenia entre manos.

La mujer notó la incomodidad en el rostro de su escucha y decidió darse una pausa para calmarse. Ya menos ansiosa continuó:

-       Pues mire… La mera verdad eso se lo hubiese pasado. Mi mamá le paso muchas cosas iguales a mi papá que en paz descanse. “Así es el hombre hija” me decía ella siempre… Y pues tenía razón… Mi esposo salió igual de cabrón que mi señor padre… - Agregó entonces, enojada – Pero lo que si no le tolere nunca fue su pinche gusto de darme la espalda cuando le decía algo. Si algo me gustaba de cuando éramos novios era que siempre me miraba a los ojos… Pero ya casados su mirada ahora iba hacia un lado de donde estaba, luego hacia la ventana o pared más cercana, luego hacia las nalgas de mi hermana y por ultimo hacia el otro lado de donde estaba yo. 

La dura mujer comenzó a sollozar y continuó: – ¡En serio como odié su espalda, la odiaba! Era despertar todas las mañanas y ni siquiera un “buenos días”, era ver su espalda y escucharlo: “¡Ya párate huevona!” – Su mirada se volvió nostálgica y pícara - Como me encantaba antes su espalda ancha, tosca, dura y como comencé a agarrarle odio… 

El hombre interrumpió el relato y con voz grave le dijo: - Señora, ¿podría limitarse a lo ocurrido la noche del 22 de enero?

-       Si señor juez. – respondió la mujer – Pero la mera verdad no entiendo porque tanto drama, cualquiera hubiera hecho lo mismo que yo en mi situación. Esa noche lo vi tratando de meterle mano a mi hermana… ¡Y yo de pendeja que no le había creído a ella cuando me contó que el se estaba pasando de listo con ella! – se lamentó. 

-       ¡Señora! Por favor al grano… - Espetó el juez 

-       Pues si… El cabrón se espantó cuando entré y tenía a mi hermana tirada en el piso de la cocina. Le dije sus verdades al hijo de la chingada y ¿sabe que hizo? ¡Se dio la vuelta! ¡Con lo que el sabia que eso me molestaba! – Levantó el tono de su voz y se acercó a la reja desde la que estaba declarando - Entonces le dije señor juez “Mira cabrón: ¡Vuélveme a dar la espalda y te vas a arrepentir… Por esta!” – dijo mientras hacia la señal de la cruz en su mano y la besaba. – ¿Qué hizo el baboso? Se rió y se fue hacia la puerta… Ahí ya la mera verdad no supe más de mí señor… Estaba muy encabronada y disculpe usted la grosería, pero me valió madre todo lo que me dijo mi jefecita, tome el sartén le di uno que lo dejo en paz, ahí tirado en el suelo, prendí la lumbre de la estufa, saqué el cuchillo del cajón y pasó lo que tenía que pasar...

-       ¡Me desgraciaste a mi hijo! – Gritó una anciana que estaba al fondo de la sala. Era la madre del afectado.

-       ¡Usted que se mete pinche vieja! Yo no tengo la culpa de que su hijo sea un puto… 

-       ¡Señoras por favor! – gritó el juez - ¡Que esto es grave!

-       ¿Cuál grave? – dijo la acusada – ¡Ni que lo hubiera matado…! Tan solo le marque en su pinche espalda “Soy puto y me gusta por atrás” con el pinche cuchillo caliente. ¡No entiendo porque tanto pedo!

El juzgado se volvió un griterío, la anciana tuvo que ser retenida por dos policías, el juez tuvo que cancelar la audiencia, y en el fondo de la sala, en un rincón, un hombretón de espaldas anchas lloraba en silencio, casi hecho bolita, mientras otro policía trataba insistentemente de ver el cuerpo del delito y tomarle una foto con su celular.

jueves, 10 de marzo de 2011

Dualidad.

Por J. Reyes


Eres virginal,
Eres tierra fértil.
Yace en tu piel el deseo
Y también la santidad.

¿Qué se oculta en tu interior?
Lluvia, viento y fuego mezclados
Pasión que arde bajo la tierra de tu piel.
Volcán.
Vida que aprisionas para no morir,
Muerte que liberas para seguir viva.

Me atrae tu secreto fuego
Tu silente tormenta, tu discreto huracán
Ocultos en la sonriente calma de tu térrea faz.

Eres diosa de suave arcilla
Pero no eres ornamental
Los ciegos de ojos abiertos
No quieren ver más allá

Quiero explorar bajo tu piel,
Consumirme en tu calor,
Quiero entrar en ti y que en mi entre tu ser

Y ya frente a tus secretos
Saborear tu dulce elixir
Que huele a tierra mojada
Y que a la vez  sabe a mar

Y una vez que la tormenta ha transformado mi vida
Quedarme ahí y admirar
La paz de tu naturaleza
Ser uno y dos a la vez
Ser la eterna dualidad.