lunes, 29 de noviembre de 2010

Ya no vuelvo a comer en el "Paseo de la Salmonela"

Por J. Reyes

I
Yo sigo jurando que era en realidad otra cosa…

Ha pasado un par de meses desde que todo esto paso, pero insisto: había algo más de por medio.

Todo había comenzado de manera extraña… Ahora que lo pienso con detenimiento: ¿Por qué Sandra habría de invitarnos a comer?

Especialmente después de lo que pasó entre nosotros…

domingo, 21 de noviembre de 2010

Minificción

Por J. Reyes


Corta historia de amor.

Finalmente se encontraba ante ella, su cuerpo vibró cuando puso su mano sobre la piel de su delicado rostro. Ese simple contacto fue el principio de una apasionada carrera contra el tiempo, no había límites que los pudieran detener, lo que ocurriera afuera o lo que el mundo dijera no importaba ahora. Eran tan solo ellos dos consumando su intenso amor.

El tiempo irremediablemente los alcanzó y aquella hermosa comunión tuvo que finalizar, rápidamente ambos se vistieron y ella salio de la casa de él discretamente.

Los apasionados amantes tendrían que separarse unos instantes, pero la fuerza de su amor les brindaba nueva vida.  A ella en forma de energías para soportar su pesado trabajo en una pequeña cocina económica, mientras que a él llegaba en forma de inspiración.

Esa noche el pueblo escuchó el más apasionado y bello sermón que religioso alguno hubiese dado en aquella región. 

Minificción

Por J. Reyes
¡Monstruo!

… Entonces me encontraba frente a aquella infernal criatura; estaba preso en la madriguera de aquel ser indescriptible.

 La esclerótica verdosa hacia resaltar aún más el rojizo iris felino de cada uno de sus varios ojos. Su negra y enjuta piel brillaba con la pobre luz de la luna que difícilmente entraba en ese antro. Ahora estaba a centímetros de mí... De su asquerosa y descomunal boca (Si se le puede llamar boca a eso) emanaba el olor de cientos de cadáveres pudriéndose eternamente en sus entrañas…

Me sentí aliviado y a la vez muy decepcionado cuando al despertar descubrí que aquella abominación era hija de una simple indigestión. 

Una breve presentación

Hola!

Mucho gusto, me conocen por estos lares como Jusstine Reyes y he sido invitado por Hada Camaleón para publicar en este blog.

Te agradezco mucho la oportunidad de compartir este sitio para publicar algunas de las historias e ideas que muchas vecen han cruzado por nuestras mentes, espero sean de su agrado.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Historia sin fin

En una comida familiar hay palabras que se deben evitar: PRI, elecciones del 2006, López Obrador y Santa Anna, ésta última es la que no debe de escuchar ni por error  el tío Chemo, ni sobrio ni ebrio.
 
- Cómo te fue en el pueblo?- pregunta una tía a  la abuela – ¿Pasaste por Santa Ana?

Entonces un silencio entre los presentes no se hace esperar.  Algunos tosen, otros toman más refresco y alguno intenta sacar otro tema de conversación, pero  sabemos que puede resultar peor. El tío Chemo  tira su tenedor al plato y se aclara la voz. 

       - Santa Ana es un traidor- golpea la mesa con el puño- es un vende patrias.
 - Sí tío, pero no hablamos de ese  Santa Ana, hablamos  del pueblo de allá.
       - Ni siquiera deberían de llamarle así a un municipio es como darle honor  a alguien que por ambición dio la mitad del país… un verdadero traidor.
       - Tío ese nombre se refiere a un  santo de allá- interrumpió alguien.
       - A mí no me engañan, ha de haber sido un truco de esos funcionarios para disfrazarlo de santo…

Y así puede continar por varios minutos. Ahora unos primos se levantan de la mesa  y   una tía  les pregunta a dónde se dirigen. 

         - Vamos a ver  el “fut”
         - ¿A caso hoy  hay partido?- pregunta la tía  sin sospechar
         - Veremos que hay en  Fox

Entonces  el tío Chemo se levanta de la silla y vuelve a golpear la mesa moviendo algunos vasos  y cucharas.

-       - Es que en el país la gente no piensa, ¿cómo se atreven  a ponerle Fox  a un canal? Ha de ser del ex    presidente para seguir dándole publicidad a su partido.
        - Tío ese canal estaba antes de que Fox fuera presidente – interrumpe un primo.
        -  Peor aún, desde antes se daba publicidad.
        - Tío  ese canal es de Estados Unidos
        - Cómo serás necio, desde el gabacho controlan al país…

Otra  tía logra interrumpir  la conversación con su delicioso flan napolitano, todos se  sirven aliviados de que el tío se distrajo.  Una de las primas ilustradas aprovecha el silencio para presumirnos  de una nueva palabra que encontró en el diccionario “subterfugio”  y del libro que de seguro leyó en la secundaria y se acordó  que podía ser interesante y que  probablemente  nadie ha leído.

- Acabo de leer un libro, se llama “La vida es sueño”
      - ¿De quién es?- pregunta un tío
    - De Calderón…
      - ¿No estarás hablando de Felipe Calderón  verdad? – interrumpe de nuevo el tío Chemo. ..

















-       

domingo, 7 de noviembre de 2010

Mi correo y Dios


Sentada sin saber qué hacer, tengo dos opciones: eliminarlo o reenviarlo. Ni siquiera puedo ir al baño y mi pie derecho se desespera. Ahora entiendo que él  es omnipresente… ¿Por qué Dios, por qué estás en mi bandeja de entrada? 

“Léelo, no te arrepentirás”, decía el correo, pero me arrepiento  y viajo diez años atrás cuando esperaba sentada a confesarme con las  manos sudando  y memorizando mis pecados. Número uno, le pequé a mi hermana con un gancho; dos, yo fui la que perdió el anillo de mi madre; tres, rompí  el gato de mi abuelita; cuatro, no hice una tarea de español; cinco, dije  “pinche” a una amiga… ¡No, no puedo decir eso frente al padre!, mejor digo  que expresé una mala palabra; seis…
No llegué al seis porque en ese instante un chamaco resbaló y los otros niños presentes, incluyéndome, nos atacamos de la risa.
-           
             - ¡Niños!- gritó la catequista-  si siguen riéndose  no se van a confesar.

¡No! Grité para mis adentros, llevo cinco  meses en el catecismo  para confesarme  y  después  formarme en cada misa de domingo  para probar la hostia, luego de esto  ya no me quedaré  sentada en las ceremonias  de los quince años de mi primas… seré GRANDE.

Pero los niños reían bajito y tenía que pellizcarme  las manos para no hacerlo. Faltaban tres niñas y escondía mi cara  ante la virgen  de la parroquia. Virgencita por  favor,  calla a estos niños  para no seguir riéndome,  virgencita ¿puedes dejar de mirarme y mirarlos a ellos?

¡Qué impaciencia! Por suerte para mí las niñas que pasaron no tenían tantos pecados que confesar. Llego mi turno, el padre  muy serio preguntó  los míos y fue tan rápido  que creo dije “pinche”. Mi sentencia, bueno, no la recuerdo y jamás  he vuelto a confesarme, sólo el día de mi primera comunión probé la hostia, pero me  como muchas obleas de colores en el metro. 

Mi madre me llegó a decir que el padre era joven y muy guapo. Lo era   y ha de ser esos que diez años después  mandan correos  cadenas sobre Jesús.  Dios, no tengo nada en contra tuya  pero para una mente débil como la mía  le es difícil reenviar  un correo a diez personas. Apenas consigo cuatro: una amiga católica, dos cristianos y un testigo de Jehová…

Sí,  son bendiciones y las bendiciones son bien recibidas. Pero no es más fácil  decirlas en persona, ¿tiene el mismo valor  las bendiciones cibernéticas? 
Y de nuevo tienes razón.  Es más fácil reenviar chistes y fotos chistosas y hasta morbosas, sin embargo, si envío el correo  no quiero verme santurrona con mis contactos. 

Lo he resuelto. Se lo envío a todos mis amigos, los conocidos y desconocidos, los que me caen bien y los que no tolero, en total son cincuenta y cinco. Y se compensa. Ya no voy a la iglesia, ya no escucho mucho de ti, pero te veré seguido en mi correo electrónico.