Tú eres el verde que ven mis ojos
Eres la anciana encorvada
de caminar lento
y arrastras trae su bolsa de mandado
La botella
que patean desde dos cuadras atrás
El sonido estridente de carros rabiosos
El niño que tira sus monedas
Los pasos acelerados del oficinista
que le da cuerda cada cinco minutos a su reloj
Eres el perro que corren con la escoba
las carcajadas de las vecinas
los niños apurados que van a la escuela
los enamorados que envuelven sudorosas sus manos
Eres todos los que empiezan a sentir indiferencia.
Eres esta ventana oxidada
Eres estos cristales rotos
Eres este cuarto vacío.
Eres el lugar en donde nunca te he esperado
Y te seguiré esperando...
martes, 21 de diciembre de 2010
sábado, 11 de diciembre de 2010
2+2=5
Por J. Reyes
¡La verdad es que las cuentas nunca me salen!
Así se quejaba amargamente un joven estudiante de preparatoria: Al fin se encontraba con el tan temido examen de matemáticas y estaba desesperado. Su frente perlada de sudor parecía llorar la desesperación que había en el.
Su vista recorría el examen y no podía hallar significado alguno en él. Las formulas saltaban de un lado al otro ante sus ojos. Pero solo ante sus ojos, porque en su mente corría otra idea: una idea de 1.70 de alto, piel morena y ojos color miel. Esta idea se materializaba en el asiento de a lado, su único deseo era volver a estar con ella, como el día de ayer, como desde hace 3 meses.
Los números siguen sin entrar en su cabeza, solo siguen bailando de un lado al otro y ningún signo le es claro. Todos solo hablan de añadir o de quitar, nunca de unir. En la ciencia ya todo esta escrito, en su mente lo escrito es todo: cada caricia, movimiento y beso.
Todo es creación, unión, no hay separación por signos o símbolos...
Él con una mirada ruega a todo el salón por una respuesta, por ayuda, por un milagro que lo libre de esa pesadilla numérica. Todos alrededor están igual de aterrados viendo los números correr de un lado al otro; hasta que al fin la deseada mirada color miel parece darle una respuesta, ella arranca un trozo de hoja de cuaderno y se lo da.
Así inicia una cadena de mensajes:
- Ayúdame con el examen.
- Claro, eres muy malo con los números
- Ya lo se, ayúdame. Pásame la 4 a ver si la tengo bien,
- ¿Cual es? Tengo un examen distinto al tuyo.
- 2350 + 2480 = 5830
- Espérate, tengo algo importante que decirte.
- Ahorita me lo escribes. ¿Si la tengo bien?
- Tache: 2 + 2 no es igual a 5. Que malo eres con los números. XD
- Bien que los sabes. Y para colmo siempre es con el 2+2=5 u.u
- Si, lo se... Lo se muy bien.
- Y así quiero ser economista. En esa carrera no se acepta ni un solo error
- Ni en la vida real, los errores cuestan caro...
- Ay, por un pinche numerito no me voy a morir.
- Hablando de otra cosa te acuerdas de hace tres semanas.
- Como me voy a olvidar, fue nuestra primera vez.
- Recuerdas que tu calculaste mi ritmo y todo lo mediste.
- Si
- Pues también esa vez 2 + 2 dio 5… Estoy embarazada
Las cuentas se cayeron de pronto, el sudor se congeló...
- Definitivamente, nunca voy a ser economista. ¡Nunca…!
Así se quejaba amargamente un joven estudiante de preparatoria...
lunes, 6 de diciembre de 2010
La doble moral es como la gripa, todo mundo la ha tenido más de una vez al año...
La Iglesia como medio para encontrar la fe, es también un medio de la doble moral. Casi no voy a la iglesia y si voy es por los quince años de mi prima y por la boda de una amiga… es en ésta última donde lleve este sentimiento al límite.
Pues bien, soy de las que opinan que tomar la ostia en la misa es como ir a una fiesta y quedarse sentado. Pienso que todos los que se levantan en fila se sienten como tocados por dios y los que nos quedamos sentados sólo miramos sus caras de satisfacción.
Mi acompañante decidió levantarse a tomar “El cuerpo de Cristo”, me preguntó si lo iba a hacer y le contesté que no me había confesado, de hecho hace 12 años que no le cuento mis problemas al padre.
Él me dijo que no era necesario, y le creí más a él que a mi catequista quien una vez en sus clases nos comentó que era necesario confesarse antes de comer la ostia porque si no… pecado.
Ya en la fila, a cinco personas de la señora que levantaba la oblea blanca, llegaron los remordimientos. Espera, le dije a mi amigo, he hecho cosas para arrepentirse antes de decir amén.
Él me dijo: ¿Has matado? ¿Le has robado a alguien? De lo único de lo que te tienes que arrepentir es de llegar virgen al matrimonio.
¡También has hecho cosas muy malas!, me horroricé, al menos hay que arrodillarnos y pedir perdón antes de hacer esto.
Y cuando quise regresarme estaba frente a la ostia y la señora con mirada tranquila que sutilmente sonreía me decía “El cuerpo de Cristo”, y yo lentamente lo recibía.
Amén
Corrí hacia los asientos y me arrodillé. Mi compañero se acercó y me preguntó: ¿Se te quemó la lengua?¿Se te partió? ¿No verdad?...
No, le contesté, pero siento que el santo de la parroquia me ve muy feo.
lunes, 29 de noviembre de 2010
Ya no vuelvo a comer en el "Paseo de la Salmonela"
Por J. Reyes
I
Yo sigo jurando que era en realidad otra cosa…
Ha pasado un par de meses desde que todo esto paso, pero insisto: había algo más de por medio.
Todo había comenzado de manera extraña… Ahora que lo pienso con detenimiento: ¿Por qué Sandra habría de invitarnos a comer?
Especialmente después de lo que pasó entre nosotros…
domingo, 21 de noviembre de 2010
Minificción
Por J. Reyes
Corta historia de amor.
Finalmente se encontraba ante ella, su cuerpo vibró cuando puso su mano sobre la piel de su delicado rostro. Ese simple contacto fue el principio de una apasionada carrera contra el tiempo, no había límites que los pudieran detener, lo que ocurriera afuera o lo que el mundo dijera no importaba ahora. Eran tan solo ellos dos consumando su intenso amor.
El tiempo irremediablemente los alcanzó y aquella hermosa comunión tuvo que finalizar, rápidamente ambos se vistieron y ella salio de la casa de él discretamente.
Los apasionados amantes tendrían que separarse unos instantes, pero la fuerza de su amor les brindaba nueva vida. A ella en forma de energías para soportar su pesado trabajo en una pequeña cocina económica, mientras que a él llegaba en forma de inspiración.
Esa noche el pueblo escuchó el más apasionado y bello sermón que religioso alguno hubiese dado en aquella región.
Minificción
Por J. Reyes
¡Monstruo!… Entonces me encontraba frente a aquella infernal criatura; estaba preso en la madriguera de aquel ser indescriptible.
La esclerótica verdosa hacia resaltar aún más el rojizo iris felino de cada uno de sus varios ojos. Su negra y enjuta piel brillaba con la pobre luz de la luna que difícilmente entraba en ese antro. Ahora estaba a centímetros de mí... De su asquerosa y descomunal boca (Si se le puede llamar boca a eso) emanaba el olor de cientos de cadáveres pudriéndose eternamente en sus entrañas…
Me sentí aliviado y a la vez muy decepcionado cuando al despertar descubrí que aquella abominación era hija de una simple indigestión.
Una breve presentación
Hola!
Mucho gusto, me conocen por estos lares como Jusstine Reyes y he sido invitado por Hada Camaleón para publicar en este blog.
Te agradezco mucho la oportunidad de compartir este sitio para publicar algunas de las historias e ideas que muchas vecen han cruzado por nuestras mentes, espero sean de su agrado.
Mucho gusto, me conocen por estos lares como Jusstine Reyes y he sido invitado por Hada Camaleón para publicar en este blog.
Te agradezco mucho la oportunidad de compartir este sitio para publicar algunas de las historias e ideas que muchas vecen han cruzado por nuestras mentes, espero sean de su agrado.
lunes, 15 de noviembre de 2010
Historia sin fin
En una comida familiar hay palabras que se deben evitar: PRI, elecciones del 2006, López Obrador y Santa Anna, ésta última es la que no debe de escuchar ni por error el tío Chemo, ni sobrio ni ebrio.
- Cómo te fue en el pueblo?- pregunta una tía a la abuela – ¿Pasaste por Santa Ana?
- Cómo te fue en el pueblo?- pregunta una tía a la abuela – ¿Pasaste por Santa Ana?
Entonces un silencio entre los presentes no se hace esperar. Algunos tosen, otros toman más refresco y alguno intenta sacar otro tema de conversación, pero sabemos que puede resultar peor. El tío Chemo tira su tenedor al plato y se aclara la voz.
- Santa Ana es un traidor- golpea la mesa con el puño- es un vende patrias.
- Sí tío, pero no hablamos de ese Santa Ana, hablamos del pueblo de allá. - Ni siquiera deberían de llamarle así a un municipio es como darle honor a alguien que por ambición dio la mitad del país… un verdadero traidor.
- Tío ese nombre se refiere a un santo de allá- interrumpió alguien.
- A mí no me engañan, ha de haber sido un truco de esos funcionarios para disfrazarlo de santo…
Y así puede continar por varios minutos. Ahora unos primos se levantan de la mesa y una tía les pregunta a dónde se dirigen.
- Vamos a ver el “fut”
- ¿A caso hoy hay partido?- pregunta la tía sin sospechar
- Veremos que hay en Fox
Entonces el tío Chemo se levanta de la silla y vuelve a golpear la mesa moviendo algunos vasos y cucharas.
- - Es que en el país la gente no piensa, ¿cómo se atreven a ponerle Fox a un canal? Ha de ser del ex presidente para seguir dándole publicidad a su partido.
- Tío ese canal estaba antes de que Fox fuera presidente – interrumpe un primo.
- Peor aún, desde antes se daba publicidad.
- Tío ese canal es de Estados Unidos
- Cómo serás necio, desde el gabacho controlan al país…
Otra tía logra interrumpir la conversación con su delicioso flan napolitano, todos se sirven aliviados de que el tío se distrajo. Una de las primas ilustradas aprovecha el silencio para presumirnos de una nueva palabra que encontró en el diccionario “subterfugio” y del libro que de seguro leyó en la secundaria y se acordó que podía ser interesante y que probablemente nadie ha leído.
- Acabo de leer un libro, se llama “La vida es sueño”
- Acabo de leer un libro, se llama “La vida es sueño”
- ¿De quién es?- pregunta un tío
- De Calderón…
- De Calderón…
- ¿No estarás hablando de Felipe Calderón verdad? – interrumpe de nuevo el tío Chemo. ..
-
domingo, 7 de noviembre de 2010
Mi correo y Dios
Sentada sin saber qué hacer, tengo dos opciones: eliminarlo o reenviarlo. Ni siquiera puedo ir al baño y mi pie derecho se desespera. Ahora entiendo que él es omnipresente… ¿Por qué Dios, por qué estás en mi bandeja de entrada?
“Léelo, no te arrepentirás”, decía el correo, pero me arrepiento y viajo diez años atrás cuando esperaba sentada a confesarme con las manos sudando y memorizando mis pecados. Número uno, le pequé a mi hermana con un gancho; dos, yo fui la que perdió el anillo de mi madre; tres, rompí el gato de mi abuelita; cuatro, no hice una tarea de español; cinco, dije “pinche” a una amiga… ¡No, no puedo decir eso frente al padre!, mejor digo que expresé una mala palabra; seis…
No llegué al seis porque en ese instante un chamaco resbaló y los otros niños presentes, incluyéndome, nos atacamos de la risa.
-
- ¡Niños!- gritó la catequista- si siguen riéndose no se van a confesar.
¡No! Grité para mis adentros, llevo cinco meses en el catecismo para confesarme y después formarme en cada misa de domingo para probar la hostia, luego de esto ya no me quedaré sentada en las ceremonias de los quince años de mi primas… seré GRANDE.
Pero los niños reían bajito y tenía que pellizcarme las manos para no hacerlo. Faltaban tres niñas y escondía mi cara ante la virgen de la parroquia. Virgencita por favor, calla a estos niños para no seguir riéndome, virgencita ¿puedes dejar de mirarme y mirarlos a ellos?
¡Qué impaciencia! Por suerte para mí las niñas que pasaron no tenían tantos pecados que confesar. Llego mi turno, el padre muy serio preguntó los míos y fue tan rápido que creo dije “pinche”. Mi sentencia, bueno, no la recuerdo y jamás he vuelto a confesarme, sólo el día de mi primera comunión probé la hostia, pero me como muchas obleas de colores en el metro.
Mi madre me llegó a decir que el padre era joven y muy guapo. Lo era y ha de ser esos que diez años después mandan correos cadenas sobre Jesús. Dios, no tengo nada en contra tuya pero para una mente débil como la mía le es difícil reenviar un correo a diez personas. Apenas consigo cuatro: una amiga católica, dos cristianos y un testigo de Jehová…
Sí, son bendiciones y las bendiciones son bien recibidas. Pero no es más fácil decirlas en persona, ¿tiene el mismo valor las bendiciones cibernéticas?
Y de nuevo tienes razón. Es más fácil reenviar chistes y fotos chistosas y hasta morbosas, sin embargo, si envío el correo no quiero verme santurrona con mis contactos.
Lo he resuelto. Se lo envío a todos mis amigos, los conocidos y desconocidos, los que me caen bien y los que no tolero, en total son cincuenta y cinco. Y se compensa. Ya no voy a la iglesia, ya no escucho mucho de ti, pero te veré seguido en mi correo electrónico.
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