Por J. Reyes
¡La verdad es que las cuentas nunca me salen!
Así se quejaba amargamente un joven estudiante de preparatoria: Al fin se encontraba con el tan temido examen de matemáticas y estaba desesperado. Su frente perlada de sudor parecía llorar la desesperación que había en el.
Su vista recorría el examen y no podía hallar significado alguno en él. Las formulas saltaban de un lado al otro ante sus ojos. Pero solo ante sus ojos, porque en su mente corría otra idea: una idea de 1.70 de alto, piel morena y ojos color miel. Esta idea se materializaba en el asiento de a lado, su único deseo era volver a estar con ella, como el día de ayer, como desde hace 3 meses.
Los números siguen sin entrar en su cabeza, solo siguen bailando de un lado al otro y ningún signo le es claro. Todos solo hablan de añadir o de quitar, nunca de unir. En la ciencia ya todo esta escrito, en su mente lo escrito es todo: cada caricia, movimiento y beso.
Todo es creación, unión, no hay separación por signos o símbolos...
Él con una mirada ruega a todo el salón por una respuesta, por ayuda, por un milagro que lo libre de esa pesadilla numérica. Todos alrededor están igual de aterrados viendo los números correr de un lado al otro; hasta que al fin la deseada mirada color miel parece darle una respuesta, ella arranca un trozo de hoja de cuaderno y se lo da.
Así inicia una cadena de mensajes:
- Ayúdame con el examen.
- Claro, eres muy malo con los números
- Ya lo se, ayúdame. Pásame la 4 a ver si la tengo bien,
- ¿Cual es? Tengo un examen distinto al tuyo.
- 2350 + 2480 = 5830
- Espérate, tengo algo importante que decirte.
- Ahorita me lo escribes. ¿Si la tengo bien?
- Tache: 2 + 2 no es igual a 5. Que malo eres con los números. XD
- Bien que los sabes. Y para colmo siempre es con el 2+2=5 u.u
- Si, lo se... Lo se muy bien.
- Y así quiero ser economista. En esa carrera no se acepta ni un solo error
- Ni en la vida real, los errores cuestan caro...
- Ay, por un pinche numerito no me voy a morir.
- Hablando de otra cosa te acuerdas de hace tres semanas.
- Como me voy a olvidar, fue nuestra primera vez.
- Recuerdas que tu calculaste mi ritmo y todo lo mediste.
- Si
- Pues también esa vez 2 + 2 dio 5… Estoy embarazada
Las cuentas se cayeron de pronto, el sudor se congeló...
- Definitivamente, nunca voy a ser economista. ¡Nunca…!
Así se quejaba amargamente un joven estudiante de preparatoria...
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