Por J. Reyes
¿Vendrás? – preguntan mi cabeza y una cosa rara y tibia en mi pecho. – ¿Por qué diablos no me contestas?
El ambiente es pesado, denso, tan espeso como el sentimiento que me embarga a la totalidad…
Solo fue un impulso… Fue cosa de la rabia… No quería hacerte daño – Me repito mil y un veces en la cabeza… Me lo repito hasta poder creérmelo y poder pedirte perdón.
Estoy aquí, donde nos conocimos en realidad, donde por primera vez vimos el atardecer juntos. El mismo lugar donde nuestros labios se hicieron familiares y juraron jamás abandonarse; fue aquí donde dormimos, donde construimos castillos en el aire y los retacamos de los sueños mutuos…
Y fue aquí donde peleamos una y mil veces… Y mil y un veces las lágrimas limpiaron el dolor en el alma y su sal curó las heridas que nos habíamos causado…
No entiendo que pasó… Nos juramos amor eterno… Y la eternidad se estancó a nuestro alrededor; hasta descomponer los recuerdos y las voces de ese amor que tanto juramos.
Nos volvimos polvo de lodo… Nos secamos… Terminamos como una estampa más en la casa, un recuerdo en movimiento atrapado en las grietas de los muros, en la tela del edredón…
Los castillos ya habían sido abandonados y los sueños poco a poco terminaron…
No quería hacerte daño… - Recuerdo cuando dije esas palabras y tu solo me miraste con tristeza…
¡Una luz! Una luz al fondo de mi bolsillo me alegra y me devuelve un poco de esperanza… Cuantas veces odie el zumbido de mi celular mientras peleábamos y ahora lo amo… ¡Lo amo!
Es un mensaje…
Es un maldito mensaje…
UNO NOTICIAS…
Nada más…
Yo no quería hacerte daño… Fue un beso… Solo eso… - dije esa última vez que nos vimos - ¡Además tu también te besaste con…!
En ese momento pusiste un dedo sobre mis labios y respondiste:
Lo sé… Por eso es hora de decir adiós…
No volverás a mi vida ni al departamento que por años fue nuestro hogar… No volverán los sueños ni las promesas rotas… Ni siquiera los mensajes al celular… No te tengo a ti, no tengo ya nada…
Solo UNO NOTICIAS…
Nada mas…
Ya no hay nada...
ResponderEliminar