Por J. Reyes
Me veo en el espejo… Y ahora que lo pienso, realmente no estaba tan mal…
Hacía ya un buen rato que no notaba ni siquiera como me sentía con mi cuerpo… Lo había olvidado… De hecho lo había ignorado… Era necesario si quería ponerme en forma, “no pain, no gain” dicen los americanos y tenían mucha razón.
Comienza a darme frio otra vez… Desde hace varias semanas que tengo mucho frio… Desaparecía cada vez que hacia ejercicio, pero volvía durante las noches antes de dormir… Y mis piernas y brazos temblaban sin control.
Había olvidado cómo se siente la ropa sobre mi piel, el aire cuando sopla sobre mi rostro, o la sensación de los mosaicos del baño cuando camino sobre ellos…
Es raro… Todo este tiempo mi cuerpo fue mi prioridad y había olvidado todo lo que sentía con él… ¿Pero para qué? Si el me había traicionado desde el principio… Estoy gorda, me siento gorda… Me veía cada mañana en el espejo y lo único que veía era una chica llena de lonjas… Carne escurriendo por todos lados… Me daba asco, sentía asco… Por eso comencé a hacer ejercicio…
Fue difícil en un inicio seguir las rutinas que me recomendaban en las revistas y las dietas que venían en los portales de Internet… Al inicio me dolía todo y tenía un hambre de perro… Pero poco a poco me fui sintiendo más ligera, más ágil, con más energía… ¡Tómala cuerpo! ¡Deberías estar agradecido por lo que hice por ti!
Llegar a la prepa y ser recibida con frases como: “Que bien te ves”, “¿Qué te hiciste? Pareces otra” y el eventual “Estas bien rica” fue increíble… Pero era falso… Solo mentiras dichas por quedar bien conmigo… Sigo viendo en el espejo la verdad: estoy gorda, sigo gorda…
Intensifiqué las rutinas de ejercicio y me volví más rigurosa con la dieta…Y mi cuerpo malagradecido comenzó a darme lata: primero con los calambres, luego con los desgarres musculares y tirones, y últimamente con las lesiones en la articulaciones…
Más y más mentiras: “ya estas demasiado delgada”, “oye, ¿Estás bien? Te noto muy pálida” o “Estas hecha una tripa”…
¿Que no veían las lonjas? ¿O las partes flácidas de mi cuerpo? ¿Qué no veían que sigo hecha una maldita vaca?
¡Hice de todo! ¡Había comprado todos los productos que venden en la tele! ¡Me subí en cada máquina de ejercicio que pude pagar y seguía siendo gorda!
Luego me empezaron a decir que ya estaba demasiado delgada que si tenía algún problema… ¡Si el único problema que tengo es que aun no soy delgada! Para delgadas la que anuncia a la Comercial Mexicana… O la flaquita de piel clara que sale en “Teresa”… ¡Para colmo, aparte de gorda estoy morena! ¡Estoy negra!
¡Y encima mi pinche cuerpo me traicionó! A cada rato tenía antojos de tacos y porquerías. ¿Cómo le hacen los demás para tragar y seguir delgados? No me quedó de otra más que vomitar después de que me atascaba… ¡Y todo por ser gorda, por ser una marrana!
Ya llevaba seis meses haciéndolo… Había ignorado los dolores de estomago, los calambres, el hecho de que hace 2 meses que ya no me bajaba… Hasta hoy, mientras vomitaba mi cena…
Sentí un dolor extraño, como si algo se hubiese roto en mí, no supe si era el esfuerzo o algo así, pero no podía respirar, algo presionaba mi pecho y finalmente me desplomé… Siempre me imagine los infartos como algo más dramático, pero tan solo me caí sin oponer resistencia… Creo estaba demasiado cansada por las 3 horas de ejercicio anteriores… No sé, en realidad…
Mi cuerpo me traicionó por última vez… Aunque creo que los dos ya estamos a mano… Vuelvo a sentir muchas cosas: el frio del mosaico, el aire que entra por la ventana del baño, el sabor de mi vomito en el fondo de mi garganta, la tela de mi ropa talla 4… Aunque es raro… Justamente ahora percibo como todas esas sensaciones se van desvaneciendo lentamente mientras me voy quedando dormida…
Me veo en el espejo y me sigo viendo gorda… Pero ahora… que lo… pienso… realmente no estaba… tan mal…
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